sábado, 22 de noviembre de 2014

Tic-tac, tic-tac, tic-tac.


No sé lo que es, no, no lo sé,...esto ó tal vez aquello,  tal vez, tal vez no,… no lo sé.
No, no, no, no es eso. No, no es eso. 
Y no, no, no era ella, ni los cumpleaños, ni si quiera mis sombreros.... Era el salto, el maldito salto….

Y saltó, la alarma saltó, y el loco conejo blanco atravesó la tapadera de mis sentíos.
Sus ojillos miopes asomaron por encima de las gafas  “¿Te das cuenta?”, dijo mostrándome el reloj, “Es tarde, muy tarde”, … , y le seguí, corrí tras él calle arriba y fue muy tarde, muy tarde… me dejó toda la carga de la maquinaria sobre mis hombros, … Un minuto, ¿Ó quizás fuera un segundo?, no estoy seguro,  “Tic-tac, tic-tac, tic-tac” , de pared,  holandeses, de mesa, de pié; yo corría y corría entre ellos tratando de alcanzarle, …“Tic – tac, tic – tac, tic – tac”. Sus agujas giraban enloquecidas hasta que se perdió de mi  vista, y entonces, fue cuando la ví, la ví, joder la vi,  mi resbaladera, y yo estaba allí, desnudo.


Amparo Suárez

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